Argentina - Alemania: Cinco Mundiales, cinco historias
Deportes: Argentina-Alemania se ha convertido en un clásico en el desarrollo de la Copa del Mundo. Cinco ex actores vaticinan qué puede ocurrir mañana y anticipan: "Es la final y marcará al campeón".
Parece que el destino junta a los grandes rivales. Lo hace una vez tras otra, empeñándose en llevar al máximo el sentir de los que se baten a duelo en interminables batallas. Mañana será el turno de esos dos titanes, Argentina y Alemania. Al igual que otras tantas veces buscarán la gloria en esos trazos mundialistas que se harán inolvidables. El equipo de Diego Maradona con su delantera temible, contra un conjunto que se organiza igual que siempre, pero que tiene pinceladas sudamericanas. Mientras tanto, cinco hombres que han enfrentado a los alemanes en diferentes épocas, rememoran y, a la vez, imaginan lo que viene. Aquí van.
Amadeo Carrizo, el arquero sin tiempo, aporta su visión desde la experiencia que le otorga aquel enfrentamiento de Suecia 1958. "Son fuertes los alemanes. Son equipos sólidos que te presionan por todos lados", afirma convencido.
Silvio Marzolini jugó en Inglaterra 1966. El lateral más elegante de la historia del fútbol argentino explica: "Parece que no, pero los alemanes siempre arman selecciones que llegan lejos en todos los torneos. Son mejores que los ingleses, a quienes eliminaron".
Jorge Burruchaga, ladero de Maradona en México 1986, ahonda: "Lo bueno es que Diego le pudo dar forma al equipo teniéndolos concentrados. Por eso Argentina le puede ganar a cualquiera".
Más acá en el tiempo, Pedro Troglio, que jugó la final de Italia 1990, marca su gusto por Alemania. "Me parece, que después de nuestra Selección, fueron lo mejor del Mundial. Va a ser una final anticipada", adelanta.
Por último, Julio Cruz, que entró en el segundo tiempo hace cuatro años por los cuartos de final, cierra el panorama: "Es un partido que puede indicar al campeón".
Son cinco pedazos de historia. Portan victorias y derrotas, pero tienen la convicción exacta de que cada duelo marca un nuevo paso en la película. De Argentina y de Alemania. Del fútbol, al fin.
Burruchaga: "Fue el gol más importante de mi vida"
El "barrilete cósmico" ya metió la puñalada desde la mitad de la cancha y Jorge Burruchaga corre hacia la gloria. Es el 29 de junio de 1986 y Argentina levanta su segundo título, en un angustiante 3 a 2 frente a Alemania Federal. "Pensé en picarla, pero me salió más baja. Lo importante es que entró", recuerda Burruchaga en el inicio de su emotivo relato.
"Fue una Selección que se encerró en México a solucionar sus diferencias y a ganar el Mundial. Por suerte estaba Diego, pero -además- había grandes jugadores al lado de él", explica el ex director técnico de Arsenal. La historia de aquella final es tan vieja y conocida, como gloriosa e imprescindible. Aquel comienzo tranquilo con los goles de José Luis Brown y Jorge Valdano se vio empañado por una respuesta temible de Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Völler. Era 2 a 2 hasta que Maradona miró y metió el pase donde nadie lo hubiera hecho y Burruchaga hizo "el gol más importante de mi vida".
Troglio: "Ese penal maldito nos sacó toda la ilusión"
El de Italia 1990 fue un equipo recordado por el suspenso en sus clasificaciones. Pasó tandas de penales, un inolvidable asedio brasileño en octavos y hasta el tobillo hinchado de Diego Maradona. Llegó a la final con sacrificio y sudor. Allí se planteó el partido del aguante. "La final estuvo muy peleada. Creo que hicimos un planteo inteligente, pero finalmente un penal maldito nos sacó la ilusión", explica Pedro Troglio, ese hombre que jugó aquel 8 de julio. "Llegamos a la definición poniendo todo. La verdad que lo de Goycochea no se puede creer todavía. Se atajó todo y nosotros pusimos el alma para traer un logro otra vez y no se pudo", explica el ahora técnico de Argentinos Juniors. A cinco minutos del final, un penal sancionado por el mexicano Codesal rompió el alma de Troglio y compañía. Alemania, esta vez, dejó con las ganas a la Argentina.
Carrizo: "Creíamos que éramos los mejores"
Argentina y Alemania compartieron grupo allá por 1958, en el Mundial de Suecia. La caída argentina, por 3 a 1, comenzaba a marcar el camino gris de un equipo que llegó sumido en una confianza extrema de acuerdo a sus nombres, pero que volvió eliminado en medio de críticas durísimas. "Llegamos demasiado confiados, a decir verdad. Creíamos que éramos los mejores del mundo y sufrimos un golpe muy duro", hace memoria Amadeo Carrizo. El arquero del equipo de 1958 reconoce las falencias físicas de aquel conjunto. "Contra los alemanes entramos a hacer nuestro fútbol. Al comienzo, ya nos dimos cuenta que eran superiores físicamente. La diferencia en la preparación era tan notable que nosotros la sufrimos un montón", revela, algo apesadumbrado. Alemania, por su parte, llegó al cuarto lugar en aquel Mundial. Argentina, rápidamente eliminada en primera ronda a manos de alemanes e irlandeses, no pudo explotar el gran poderío de una generación de futbolistas que deleitaba en el medio local. Además, las ausencias de Humberto Maschio, Antonio Angelillo y Enrique Omar Sívori, vendidos a Italia, talaron el caudal creativo de un conjunto que no pudo explotar en la máxima cita mundialista.
Marzolini: "Podíamos haber sido finalistas"
El recuerdo se hace imborrable para el futbolero. El de Antonio Rattín sentado en la alfombra real, en la eliminación argentina en cuartos de final a manos de Inglaterra. Sin embargo, unos días antes, el 16 de julio de 1966, Alemania Federal y Argentina empataban 0 a 0. Luego, el trayecto del conjunto alemán lo depositaría en la final, junto con el anfitrión. Silvio Marzolini, formó parte de aquel seleccionado y evoca su suerte en Inglaterra. "Los alemanes son cerrados. Así salió aquel partido. Es una lástima que hayamos quedado eliminados en cuartos. Podríamos haber sido finalistas y definir, luego, el torneo con ellos tranquilamente", señala. "Hay partidos entre conjuntos de peso, que realmente no tienen pronóstico. Así nos pasaba a nosotros y va a pasar las veces que jueguen entre sí Alemania y Argentina", reflexiona. Ambos seleccionados, cabe recordar, compartieron el Grupo B. Luego de dejar eliminados a España y Suiza, clasificaron para enfrentar a Inglaterra y Uruguay, respectivamente. "Alemania se caracteriza por jugar de contragolpe y creo que nosotros todavía no lo habíamos entendido. Ahora se ven partidos de todos lados y es más fácil", clarifica. Y su voz es marca registrada.
Cruz: "Nos quedamos con las ganas de seguir adelante"
Con el antecedente de la goleada a Serbia y Montenegro en la primera fase, Argentina llegaba al enfrentamiento con Alemania confiado, aunque algo sobresaltado por el pasaje en el alargue frente a México. El conjunto local, en tanto, contaba con el plus de ser "el organizador de la fiesta" y con el siempre temible goleador Miroslav Klose. Fue un encuentro dominado por el equipo argentino. Tuvo la pelota, desequilibró a través del tanto de Roberto Ayala y se encaminaba a una victoria histórica. Sin embargo, la lesión de Roberto Abbondanzieri y un gol inesperado de Klose, dejó al conjunto de José Pekerman a la deriva en la lotería de los penales. Julio Cruz, que ingresó en el segundo tiempo y convirtió su penal en la tanda, explica: "Fue feo. Eramos un equipo que jugaba bien, pero en el fútbol siempre manda el resultado. Hoy ya no podemos decir nada. Nos quedamos con las ganas de seguir adelante. Lo merecíamos por el juego entregado". El fútbol sabe de justicias e injusticias. Y Cruz lo entendió a la fuerza.
Viernes, 02 de julio del 2010
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